lunes, 19 de enero de 2009

El problema hmong


Reproduzco aquí un artículo que publiqué en La Clave la pasada primavera, que aunque no lo parezca viene a cuento:


LA LARGA MARCHA DE LA GUERRILLA HMONG
Tailandia niega el asilo político a refugiados que llevan en el país desde la guerra de Vietnam


Hace más de un año que 7.500 refugiados de la etnia hmong se hacinan en un campamento custodiado por el Ejército Real de Tailandia en la aldea de Huai Nam Khao, en la frontera con Laos. El 28 de febrero, doce de ellos fueron enviados de vuelta a este país “por voluntad propia”, según las autoridades tailandesas. Pero no es eso lo que aseguran en Médicos Sin Fronteras, la única organización humanitaria con acceso al campo. “Hay muchos indicios de que la repatriación no ha sido voluntaria. Por ejemplo, una de las retornadas es la madre de cinco niños pequeños que continúan en el campamento”, explica a La Clave Gilles Isard, director del proyecto de Huai Nam Khao. “No hemos recibido garantías de las autoridades de Laos sobre estos repatriados”, añade. Todo indica que serán enviados a campos de reeducación.

Esta situación deriva de la “guerra secreta” que EE.UU. inició en Laos a mediados de los sesenta. Para combatir a la guerrilla comunista Pathet Lao, la CIA adiestró y armó a las tribus de montaña laosianas, sobre todo a los hmong. Su tarea era sabotear la ruta Ho Chi Minh, una red de carreteras creadas por el Vietcong para llevar suministros a sus efectivos en el sur de Vietnam a través de Laos. Cuando en 1974 los comunistas se hicieron con el poder, desataron una dura represión que, según los refugiados, aún perdura, porque nunca se acabó completamente con la milicia.


“Las bolsas de resistencia armada son residuales. No tienen fuerza política”, asegura a La Clave Tâm Ngô, antropóloga vietnamita de origen hmong, experta en esta etnia. De hecho, el gobierno laosiano niega que exista, y la tilda de “bandidaje”. Pero ello no impide que “sea utilizada como excusa para seguir hostigando a los hmong”, explica Ngô. Desde que en 2006 se rindiese el último gran grupo, la mayoría de los observadores coincide en que apenas quedan unas decenas de insurgentes en la jungla.

Conspiración en EE.UU.

Aun así, esa ‘fantasmal’ guerrilla alimenta las esperanzas de muchos hmong en Norteamérica. En junio, las autoridades estadounidenses detuvieron a once personas que pretendían hacerse con un cargamento de armas valorado en más de 6’5 millones de euros, destinado a una presunta insurgencia anticomunista (mayoritariamente hmong) cuyo alzamiento era inminente. El líder de la operación era el general Vang Pao, cabecilla del “ejército secreto”, muy respetado por los refugiados hmong de EE.UU., por la ayuda que prestó a muchos a la hora de instalarse en el nuevo país tras la derrota. Con la excepción de un ‘ranger’ veterano de Vietnam, los detenidos son jóvenes de esta etnia nacidos en Norteamérica. Están acusados de conspiración para asesinar y secuestrar, así como de violar las Leyes de Neutralidad, que prohíben conspiraciones en su territorio contra un país con el que EE.UU. esté en paz.

El juicio podría empañar los intentos de los senadores de Minnesota, Wisconsin y California de impulsar una ley que permita a los hmong que combatieron a favor de los EE.UU. en los setenta y setena pedir asilo político en este país. Se calcula que unos 125.000 refugiados no combatientes viven en el país, especialmente en estos tres estados, cuyos senadores solicitaron en mayo al fiscal general una excepción para los que participaron en acciones armadas, ya que, según la Patriot Act, los que lucharon en la “guerra secreta” son terroristas, por lo que no pueden obtener visados de refugiados.








El pájaro de Vang Pao,
ayer y hoy...










Hace dos semanas, el Departamento de Estado de EE.UU. anunció que está investigando las acusaciones de persecución contra estos grupos por parte del Ejército de Laos, mientras que un grupo de líderes hmong en el exilio ha enviado una carta a l ONU pidiendo ayuda internacional para “detener este genocidio”. Según su informe, la población hmong que vive en la jungla de Laos se ha reducido de 18.000 a 7.000 a causa de la persecución. Las cifras no han sido verificadas por ningún organismo independiente, pero hace años que Amnistía Internacional y Human Rights Watch vienen denunciando el hostigamiento y los ataques del ejército no sólo contra los combatientes, sino también contra la población civil susceptible de ayudarles.

La ‘cuestión hmong’ es minimizada por las autoridades de Laos. En este país hay 450.000 personas de esta etnia y son el tercer grupo racial más numeroso: un 8 % de la población. Aunque numerosos varones hmong formaron el núcleo central del ‘ejército secreto’ durante la Guerra de Vietnam, otros muchos se integraron en la guerrilla comunista. La Clave ha comprobado cómo hoy en Luang Nam Tha, en el norte de Laos, las aldeas hmong hacen alarde de su identidad, aunque están sometidas a la férrea autoridad del gobierno comunista. Sin embargo, muchos otros hmong continúan escondidos en las selvas.

Los hmong son un problema para Tailandia, donde viven unos 9.000, la mayoría en campos de refugiados. 149 de ellos llevan encerrados más de 400 días en el Centro de Inmigración de Nong Khai, al nordeste de Bangkok, lo que ha provocado las protestas de ACNUR. “No han cometido ningún delito, no existen motivos para su detención”, aseguraba a mediados del mes pasado Ron Redmond, portavoz de este organismo en la ONU. ACNUR ha indicado la “necesidad de protección internacional” para estas personas, cuyo estatus de refugiados es negado por las autoridades tailandesas. “Los hmong son sólo inmigrantes ilegales en nuestro país”, aseguró hace unos meses el general Nipat Thonglek, encargado de las cuestiones de frontera.

Tailandia firmó la pasada primavera un acuerdo que le permite devolver a Laos a cualquier demandante de asilo. Los refugiados de Nong Khai y Huai Nam Khao se enfrentan a una repatriación en cualquier momento. “La situación es muy tensa en el campamento. Muchos sufren ansiedad y estrés postraumático. Es obvio que no quieren volver a Laos”, comenta Gilles Isard. Abogados estadounidenses han pedido la intercesión del rey Bhumibol de Tailandia. Hasta ahora sólo se les ha respondido con el silencio.


Fin del artículo. Hoy, el diario Bangkok Post indica que el gobierno tailandés se dispone a repatriar de golpe a 5.000 hmong en los próximos días. Todo parece indicar que Tailandia se dispone a terminar con su "problema hmong" de una vez por todas...

7 comentarios:

  1. Keng Keng por el artículo. Sigue así, amigo. Pero tengo una duda. Dices al principio que son 7.000 hacinados en un campamento. ¿No son 5.000 y viviendo en varios campamentos? Gracias.
    Gaspar

    ResponderEliminar
  2. lo de "El pájaro de Vang Pao" te lo publicó la clave?? ;-)

    ResponderEliminar
  3. Cuando escribí el artículo eran 9.000 en todo el país, 7.500 en el campamento de Huai Nam Khao. Ahora quieren expulsar a 5.000. ¿Clarificadas las cifras?
    Y, evidentemente, lo de "El pájaro" es creatividad de última hora...

    ResponderEliminar
  4. hola...soy hijo de hmong y vivo en argentina o sea mis padres los mandaron a la argentina en el año 1978.Es triste pero como todo politico pao vang tabien es un politico mas.fue dificil para mis padres adaptarse aca y todavia no se adaptan a la argentina extranan estar con sus hermanas que viven en estados unidos,no es facil entenderlo lo que piensa mis padres solo veo tristeza en sus ojos.eso es lo que nunca van a entender lo que es ser un refugiado y vivir lejo de tus familia asi me dice mi papa.pero si le dijo la descriminacion hay en todo lado le dijo pero uno avece lo entiendo...

    ResponderEliminar
  5. mi correo electronico es megavang@hotmail.co y soy de apellido vang....no importa la cantidad de laosiano sino lo que asen con ello...imaginecen un pueblo sin pasi es como un pajaro sin nido...o un hombre sin una familia

    ResponderEliminar
  6. Que son un problema para Tailandia?vergonzoso hay niños,gente anciana que culpa tienen?ellos solo se intentan defender de los que quieren matarlos es vergonzoso se me saltan hasta las lágrimas.

    ResponderEliminar